lunes, 19 de septiembre de 2011


Y me encontré con mi peor enemigo, la peor forma de confrontarme, de mostrarte tal como soy, de caerme mal...  me encontré con ese espejo humano y no tuve a donde correr.

A ratos me vi como me veías, y a ratos quería tratarme como me tratabas y quise gritarme que era ridícula, tonta, irracional, que estaba harta.

Y solo pude perderme la paciencia, alejarme, cerrar los ojos, mirarte,  pensar que pudimos haber sido más pacientes, pudimos haberme entendido, pudimos haber tratado de entenderme, pero nos gano el enojo, el cansancio y aburrimiento del caos, de las lagrimas de cocodrilo, de ahogarnos en la nada.


Así  es como hoy estoy lejos de ese espejo que me recuerda lo que fui, me recuerda todo lo que nunca he querido ser y siempre he reflejado, también necesito estar lejos de lo que no buscan de mi, de lo que no necesitan, de lo que no necesito que necesiten de mi.

Todo lo que soy, que no fui y que seré, todo lo que fuimos y necesitamos, lo que fingimos necesitar, lo que nos obligamos a buscar esta de más, será siempre un reflejo empañado de lo que no queremos ver.

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