miércoles, 27 de junio de 2012

La muerte te cambia la vida: Ausencia



La mayor de 8 hermanos,  creció entre juegos, campo, mocos, vacas, lloriqueos, peleas,  flores, chanclasos y risas.

No fue fácil pero sus padres  se esforzaron para darle educación, sobre todo su madre; sal de este pueblo, le aconsejaba.

La vida le preparaba otra cosa, a los 19 se casó y tuvo su primer hijo, no había vuelta atrás y su carácter siempre le ordenó andar para adelante, salir triunfante o al menos aparentarlo.

Después de dos varones dio a luz a una niña, que no solo le ablandó el corazón,  sin querer también de pasó se lo fracturó, falleció poco después de haber nacido.

Su coraza se hizo aun más fuerte, crecida en una familia tradicional (por no decir machista) y después rodeada  solo de  hombres (su esposo y tres hijos)  decidió vivir la vida con la etiqueta de “cabrona”, disfrutando de la vida, “sin pelos en la lengua” a pesar de las susceptibilidades que pudiera herir al hacerlo.

Entre más años más tranquilidad se sumaba a su vida, poco a poco fue dejando el “relajo”, pensando en tener solo paz. Nada de lo que vendría se acercaba a sus deseos.

Le diagnosticaron cáncer, lo tomó tranquilamente, es probable que se haya dicho a si misma “La vida tiene que seguir”. Tomó las quimioterapias necesarias, no permitió que la vencieran, sería absurdo negar que su cuerpo sufrió a causa de los ataques de los químicos pero su ánimo siempre se mantuvo firme. Después del tratamiento necesario y una operación terriblemente invasiva parecía haber vencido a tan horrible enfermedad.

Comenzó a creer que contaba con varias vidas, al igual que los gatos.

El peor de los males invade en silencio, los síntomas cambiaron su forma, su sitio de origen.
Aunque sospechaba lo evidente, no se dejo vencer, supero alguna otra operación y los otros males que ahora la invadían. Continuó la vida, su vida, con la naturalidad de siempre.

Pero la fuerza del espíritu no fue suficiente, el cuerpo se daña, el cuerpo se rinde. Sus vidas comenzaban a agotarse.

Fue internada  el martes  5 de Junio, sus pulmones estaban trabajando al  5% de su capacidad, sufrió un paro respiratorio, los doctores no esperaban que sobreviviera un día mas, solo un milagro podría salvarla. Y el milagro llegó, no solo pasó la noche sino que varios días más con conciencia, humor y la mínima, pero no por ello menos importante, fuerza que su cuerpo cansado le permitía tener.

Atrevida como había sido toda su vida dejó instrucciones precisas de sus adiós en esta tierra, no solo por precaución, hasta en los últimos momentos lo hacía con una enorme carga de humor.

La última de sus vidas se extinguió en poco mas de una semana.

Falleció el 15 de Junio del 2012 a las 15:00 horas.

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